No hay camino a la paz, la paz es el camino

Desde hace 46 días muchos venezolanos hemos salido a la calle a protestar de forma pacifica. Otros han salido de forma violenta. Otros han visto todo desde sus televisores, periódicos, redes sociales y creen ser dueños de la verdad por creer una versión u otra. La calle se vive en la calle. No dejo de pensar en los muertos generados por la violencia descontrolada y el desgobierno que se vive en mi país, no sabría qué decirle a esos familiares desconsolados, mi sentido pésame no haría ninguna diferencia ya que la perdida ha marcado sus vidas, como las de muchos otros victimas del libertinaje ladronil permitido por gobiernos pasados, continuado a su máxima expresión por Hugo Frías en vida y ahora en muerte con Maduro Moros. Cualquiera que ponga en duda mi palabra le invito a ir a cualquier cárcel venezolana, si, por más que quieran cerrar los ojos, saben de lo que hablo...

No es justo para ningún Venezolano que en nombre de las reivindicaciones sociales se permita un desgobierno total basado en beneficios efímeros para todos donde la primera lección es cómo pedir limosna y no cómo dice la parábola aprender a pescar. No es justo que nos vendan promesas nacionalistas, cuando nos detenemos a ver son solo una fachada para promover una nueva forma de dictadura donde el dictador se viste de salvador de una amenaza extranjera que nunca llega mientras la verdadera amenaza está en las calles matándonos y los extranjeros hermanos cubanos y chinos, están bien acomodados donde no les corresponde. A los que defienden los votos, les recuerdo los miles de irregularidades denunciadas al CNE y de las cuales por ninguna respondió.

Alguien me pudiera decir que soy de la IV, pero no, no puedo ser asociado con la IV República porque solo he vivido un poco más de 24 años, vivo en la V y esta realidad es la que puedo cambiar por algo mejor, el pasado quedó estudiado y analizado, nunca olvidado. No nos compararé con ninguna otra nación porque como toda nación somos únicos, eso si, tengo el derecho a aspirar lo mejor para todos en mi país y no conformarme con el típico antes nos hacían esto y ahora todo es un poco mejor, no puedo vivir con pocas mejoras cuando tenemos todo para dar un salto al futuro como país, me hablan de patria y soberanía cuando no podemos ni abastecernos autónomamente de comida, por favor, ¿a quién queremos engañar?

No dejaré de ejercer mi derecho humano fundamental a protestar en contra de la tiranía el fascismo y la opresión que sufrimos los venezolanos, tanto el que ve como el que no quiere, y lo haré de la forma en que siempre lo he hecho, pacíficamente y sin romper con ello los derechos de otros ciudadanos.

Ser rico es malo, muy malo. Cuando estás sentado en el trono, es fácil decir esas palabras.

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